Hace unos días; justo antes del puente del Pilar, nos acercamos a la Albufera para aprovechar el último día antes de abrirse la veda y por consiguiente el cierre de caminos y llegada de cazadores.
Como podéis comprobar en las imágenes los arrozales continúan inundados y con los restos de tallos de la última cosecha.
Para este día nos habíamos imaginado un bonito atardecer nublado y reflejado en los surcos de agua, pero como sucede en numerosas ocasiones de práctica fotográfica, las condiciones cambiantes disiparon nuestras fotogénicas nubes dejando un cielo raso. Esto nos hizo cambiar de idea sobre el terreno y nos llevó a girarnos poniéndonos de espaldas al atardecer e intentando aprovechar las texturas de los tallos y surcos que había por todas partes y que podían o debían ser nuestros aliados a la hora de componer. Particularmente, encontré alguna dificultad para aislarlos pues estos surcos de siembra se entrelazaban con rodadas de tractores encharcadas, lo que daba lugar a un sinfín de líneas que lejos de dirigir la mirada, la hacían perderse. Para minimizar el número de estas líneas me agachaba o levantaba hasta conseguir hacer desaparecer las más estrechas entre los tallos.
Todas las tomé con la Nikon D90 y en el caso de la fotografía que encabeza el artículo y la segunda de la galería usé el Tokina 11-16 2,8 (del cual, a día de hoy; creo estar enamorado). La tercera se hizo con el Nikkor 16-85 VR. En todas ellas usé trípode y filtro Tiffen GND 0.9 soft (filtro de cristal que resta 3 pasos), esta vez montado en el portafiltros Cokin P Wide angle (de una sola ranura).
Os dejo una breve galería de aquel atardecer.
Como podéis comprobar en las imágenes los arrozales continúan inundados y con los restos de tallos de la última cosecha.
Para este día nos habíamos imaginado un bonito atardecer nublado y reflejado en los surcos de agua, pero como sucede en numerosas ocasiones de práctica fotográfica, las condiciones cambiantes disiparon nuestras fotogénicas nubes dejando un cielo raso. Esto nos hizo cambiar de idea sobre el terreno y nos llevó a girarnos poniéndonos de espaldas al atardecer e intentando aprovechar las texturas de los tallos y surcos que había por todas partes y que podían o debían ser nuestros aliados a la hora de componer. Particularmente, encontré alguna dificultad para aislarlos pues estos surcos de siembra se entrelazaban con rodadas de tractores encharcadas, lo que daba lugar a un sinfín de líneas que lejos de dirigir la mirada, la hacían perderse. Para minimizar el número de estas líneas me agachaba o levantaba hasta conseguir hacer desaparecer las más estrechas entre los tallos.
Todas las tomé con la Nikon D90 y en el caso de la fotografía que encabeza el artículo y la segunda de la galería usé el Tokina 11-16 2,8 (del cual, a día de hoy; creo estar enamorado). La tercera se hizo con el Nikkor 16-85 VR. En todas ellas usé trípode y filtro Tiffen GND 0.9 soft (filtro de cristal que resta 3 pasos), esta vez montado en el portafiltros Cokin P Wide angle (de una sola ranura).
Os dejo una breve galería de aquel atardecer.